REUNION DE ARGENTINOS EN PARIS

lunes, 4 de agosto de 2008

En defensa de la legitimidad democrática y la redistribución de la riqueza para el desarrollo social.


Apoyamos la iniciativa del poder ejecutivo nacional de enviar el proyecto de ley sobre las retenciones al Congreso. Subrayamos que el futuro de los argentinos como pueblo pertenece a todos los argentinos y como tales tomamos partido por los compromisos de la Presidenta de la República enunciados en su discurso del día 18 próximo pasado, ante la multitud reunida en Plaza de Mayo, al reafirmar la opción por la redistribución del ingreso y la meta de festejar el Bicentenario con una Argentina próspera sin trabajadores argentinos pobres y apaleados, como cuando el Centenario.

Hacemos propicia la ocasión de reiterar nuestras coincidencias :

1. Hemos apoyado –y apoyamos- al gobierno constitucional frente al clima destituyente creado por la acción de cuatro federaciones agrarias, apoyadas por los grandes medios de difusión. Porque es fundamental respetar la legitimidad democrática indivisible emanada de las urnas en las últimas elecciones. Porque el Estado debe intervenir en los conflictos por la distribución del ingreso y reformar la estructura distributiva, y el gobierno cumplir con su programa de reducir la pobreza, garantizar la seguridad alimentaria y aportar mejoras de desarrollo humano, en un marco de justicia social.

2. Dichos sectores defienden intereses económicos e ideológicos por los que se desentienden de las necesidades básicas insatisfechas de gran parte de la población. Su egoísmo refleja un desinterés propio de los períodos de la dictadura militar y de los gobiernos del neoliberalismo económico para con la suerte de los más postergados y el futuro del pueblo argentino, y de la República, como quedó patente en la herencia que dejaron, de endeudamiento externo, desempleo masivo, pauperización de los trabajadores, entrega del patrimonio nacional y subordinación a políticas exteriores de potencias extranjeras.

3. Rechazamos la atmósfera de cuestionamiento con el “tema del agro”, como lo rechazan amplios sectores de la sociedad que no están dispuestos a aceptar aventuras y, al contrario, ratifican la voluntad de ampliar la actividad política como práctica social necesaria para no volver al marasmo de la debacle neoliberal y aprovechar esta portunidad –interna, latinoamericana e internacional- para que el Estado refleje las enseñanzas adquiridas por la sociedad y se enriquezca con los debates democráticos sobre el modelo de país. Se podrá, así, aprovechar la relación entre política, Estado, democracia y conflicto para afianzar una democracia con justicia y equidad, integrando la memoria histórica, articulada en la política de Estado de derechos humanos, y con toda la herencia social y política que la cara experiencia incluye, indispensable para posicionarse ante cada uno de los problemas que hoy están en juego.

4. Falta reaccionar frente a la avalancha de informaciones y opiniones interesadas, porque no siempre están claras para todos y generan desasosiego y desinterés por los asuntos comunes a todos los ciudadanos. La opinión pública es correlativa a un sistema político basado en el sufragio y es, en gran parte, función del poder de la prensa, estructurada por intereses económicos hegemónicos en el mercado y hasta ahora, también en el Estado. Lo que está cuestionado es el papel de los grandes medios de difusión en nuestra sociedad. No se puede aceptar que actúen como enemigos del país, desprestigiando al gobierno por intereses inconfesados, con el canto de sirena liberal de la no intervención del Estado en la economía y en la lucha de intereses sociales. Esta es una batalla cultural sin neutralidad posible y exige un espacio político con pluralidad, de comunicación consciente y de lúcidez de la argumentación democrática: la recuperación de la palabra crítica, para abordar los conflictos nacionales, los asuntos latinoamericanos, etc., participando en los interrogantes y en las respuestas del sujeto político popular emergente, tras la ruptura con el modelo neoliberal de país.

5. En toda la América Latina se plantean de nuevo las relaciones entre Estado, sociedad y mercado globalizado. Los gobiernos latinoamericanos tienen que asumir plenamente la tarea de esta época: resolver las urgencias de justicia, igualdad, democratización social y desarrollar nuevas formas de lucha adaptadas a las transformaciones de hoy, contra los restauracionistas de lógica neoliberal. Es decisivo para nuestro país, el Brasil de Lula, la Bolivia de Evo Morales, el Ecuador de Correa, la Venezuela de Chávez, el Chile de Bachelet, donde los grandes medios de difusión brillan en su habilidad para distorsionar los hechos, ofreciendo al resto del mundo una imagen degradada de nuestras tareas y de nuestros respectivos conflictos internos, sirviendo con obsecuencia las recomendaciones admonitorias del gobierno de Estados Unidos, por los no alineamientos económicos de nuestros gobiernos y sus “desobediencias“ políticas.

6. Pese a los límites y retrasos del Gobierno en aplicar políticas redistributivas de reforma social, reconocemos y destacamos su indiscutible responsabilidad y firmeza al plantear tales cuestiones en el centro de los debates, así como la acción manifiesta en el tema de las “retenciones“. Podemos y debemos aspirar a más y mejor, pero rechazamos no aceptar este paso adelante y esconder la cabeza como el avestruz para preservar una indiferencia culpable, una confusión de sentimientos o una defensa hipócrita de la derecha histórica y de cualquier nueva derecha.

7. Por todo ello, vemos la necesidad de insistir en la creación de un espacio político plural de debate que nos permita actuar colectivamente. Tanto en Argentina, como en París y otras partes del mundo, donde los argentinos están y cargan con las preocupaciones y los deseos de contribuir a la realización democrática del país. Un espacio de intercambio de ideas, tareas y proyectos, conque aspira a formas concretas de encuentro, de reflexión, organización y acción democrática con el Gobierno y con organizaciones populares para trabajar solidariamente, sin perder como espacio autonomía ni identidad propia. Un espacio signado por la urgencia de la coyuntura, la vocación por la política y la perseverante pregunta acerca de los modos contemporáneos de la emancipación.

Reunión de Argentinos en París
En defensa de la legitimidad democrática y la redistribución de la riqueza para el desarrollo social.
22 de junio de 2008

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Después de haber adherido al masivo acto del 18 de este mes en Plaza de Mayo, ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de Argentina, en el que muchos millares de compatriotas se hicieron presentes para apoyar al gobierno constitucional de Cristina Fernández de Kirchner, un gobierno que afirmó que quiere mejorar la distribución de la riqueza para favorecer la justicia social. Reiteramos la importancia de apoyar explícitamente la legitimidad democrática indivisible emanada de las urnas en las últimas elecciones.

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