Pensando los resultados de elección

sábado, 29 de noviembre de 2008

En su magistral rueda de prensa del lunes 24 frente a los corresponsales internacionales el presidente Chávez desvaneció, con un penetrante análisis lógico y numérico, la apariencia de una victoria de la oposición en los comicios del domingo (23/11/08). Las proporciones rotundamente favorables al PSUV en el conjunto de las gobernaciones, alcaldías (Caracas se mantuvo ejemplar), diputaciones y concejalías en juego, así como la totalización, reveladora --en relación con las elecciones del pasado diciembre-- de un incremento apreciable en la votación roja y un decremento visible en la oposicionista, son un espaldarazo a la Revolución Bolivariana. Una mayoría consistente ha dicho ¡adelante! al líder, y éste recoge el mensaje y lo potencia para reorganizar las fuerzas, levantar algún ánimo caído y preparar los nuevos combates. Pero no es dable deleitarnos con un resultado que tiene manchas. Para avanzar bien por el camino revolucionario, como de sobra se conoce, es necesario ejercer la crítica y la autocrítica. Y en este caso se ha requerido el esclarecimiento al más alto nivel para reconocer el triunfo, lo cual significa que en el primer momento las manchas pudieron opacarlo.
Porque no es poca cosa la toma de posiciones claves por individuos ligados, no a los sectores adversarios considerados democráticos, sino a los más agresivos, proimperialistas y fascistas, “los peores” --es queja perceptible--, quienes por mucho que vistan piel de oveja y entonen cánticos melifluos, no hay manera de creerlos limpios de odio y ponzoña. Ya empiezan a mirar sobre las casas del poder comunal, a echar ojeadas a Barrio Adentro, a agredir instituciones y a pedir la devolución de “sus” policías. En la mente de la gran mayoría está presente la actuación de aquellos cuerpos policiales en el golpe de abril y en los paros, guarimbas, acosos y demás perlas de terror y desestabilización que protagonizaron junto a sus jefes políticos --entre ellos los recién electos-- y la porción de pueblo lamentablemente disociada y convertida en fuerza de choque por la conjura mediática. Difícil imaginar que esas policías puedan volver a esas manos. Difícil aceptar que quienes están comprometidos hasta los tuétanos con el bloque imperialista-oligárquico, van a ser responsables gobernantes y no intentarán instrumentar y ejecutar los planes B que han sido siempre su carta de predilección. Difícil porque lo de ellos es cerrar el paso a como dé lugar al proyecto socialista. Lo cual no quiere decir, por cuanto lo cortés no quita lo valiente, que no se les abra un compás, pero, según ha expresado el Presidente, manteniéndose ojo avizor.
Entre las causas de la pérdida de esos bastiones es consensual la relativa a los fracasos de gestión. Muchos problemas ligados a necesidades cotidianas persistieron debido a ineficiencia, abusos de corrupción y burocratismo. Cierto, pero a fuer de oposicionismo puro no fue castigado debidamente el pésimo desempeño de los de enfrente. Del mismo modo, es preciso mencionar lo que pudiéramos llamar por ahora “desencuentros internos” del Partido, que deben solventarse mediante discusiones fraternales pero a fondo. Jesse Chacón, gran candidato que hubiera sido un gran alcalde, añade, y se lo imputa a sí mismo, el no haber podido hacer comprender a las capas medias de la zona que el proyecto socialista las incluye en tanto que el capitalismo las explota y manipula. Es decir, el factor ideológico. Ellas, a quienes la revolución liberó de los créditos indexados, las cuotas balón y el acelerado curso de empobrecimiento hacia finales de la cuarta república, son en su mayor parte gratuitamente contrarrevolucionarias. La pérdida de Petare ocasionó además la de la Alcaldía Metropolitana, con lo que un hombre de la probada calidad de Aristóbulo Iztúriz quedó fuera.
El factor ideológico, he ahí la clave. La sociedad socialista sólo podrá nacer de la simbiosis del corazón y la conciencia del pueblo trabajador. Es absolutamente necesario producir nuevos avances cualitativos en la conciencia de las multitudes, también en la de los funcionarios a los diversos niveles y también en la de los concienciadores. El Presidente solo no puede. Es tarea prioritaria para el Partido Socialista Unido de Venezuela y el conjunto de las fuerzas revolucionarias.

Hugo Chavez frente a las elecciones departamentales

sábado, 22 de noviembre de 2008

Mañana, 23 de noviembre de 2008, se celebrarán en Venezuela las elecciones regionales y locales que designarán a los nuevos gobernadores y alcaldes. El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) de Hugo Chávez debería ganar ampliamente este escrutinio en un contexto difícil exacerbado por la oposición del país que todavía se niega a reconocer la legitimidad del presidente venezolano a pesar de más de una decena de victorias electorales cuya transparencia y carácter democrático han sido subrayados por la mayoría de las organizaciones internacionales.1
En efecto, desde su elección en 1998, Chávez no ha dejado de poner en juego su mandato y su autoridad, sometiéndose al sufragio popular. En diez años, los venezolanos habrán sido consultados en 13 ocasiones, es decir casi tantas veces como durante los cuarenta años anteriores a la Revolución Bolivariana, entre 1958 y 1998, en los que hubo 15 elecciones.2
La oposición, que controla actualmente dos estados (Zulia y Sucre) de un total de 24, podría perder sus últimos bastiones en beneficio de los candidatos gubernamentales, particularmente en el estado de Zulia dirigido por el gobernador Manuel Rosales, acérrimo opositor a Chávez. Rosales ya ha previsto ignorar los resultados del escrutinio en caso de victoria de Giancarlo Di Martino, candidato del PSUV en Zulia, consciente que los electores venezolanos están a favor del partido presidencial.3
Rosales participó en el golpe de Estado del 11 de abril de 2002 firmando el decreto que reconocía a la junta golpista del efímero Pedro Carmona Estanga. También fue un eminente protagonista del sabotaje petrolero en diciembre de 2002 y ha multiplicado las campañas mediáticas contra el poder. Actualmente se encuentra gravemente involucrado en un escándalo de corrupción.4
Hugo Chávez ha puesto en guardia contra cualquier nuevo intento de desestabilización. «Quieren incendiar el país de nuevo [...]. Andan buscando militares para dar un golpe de Estado», denunció el Presidente. También aprovechó la ocasión para lanzar una firme advertencia al actual gobernador del Zulia: «Si el caballerito Manuel Rosales no quiere entregar la gobernación al ganador del 23 de noviembre [...], ese mismo día [...] va a salir preso de la gobernación del Zulia».5
Desde su llegada al poder, Chávez ha sido constantemente blanco de amenazas. La administración Bush lo ha intentado todo, desde el golpe de Estado de 2002 hasta la actual financiación de la oposición, para librarse del político más popular de América Latina. En septiembre de 2008, las autoridades venezolanas desbarataron por poco una conspiración destinada a asesinar al líder bolivariano y reiterar un golpe. Varios militares jubilados y activos –pero sin mando de tropas– del ejército fueron arrestados.6
Los servicios de inteligencia venezolanos consiguieron grabar varias conversaciones telefónicas entre el General de División del Ejército Wilfredo Barroso Herrera, el vicealmirante Millán Millán y el General de Brigada de la Aviación Eduardo Báez Terrealba. Los golpistas habían elaborado un plan para tomar por asalto el Palacio presidencial de Miraflores y eliminar a Chávez. «Si está en Miraflores hacia allá hacemos el esfuerzo [...].Vamos a tomar el Palacio de Miraflores, vamos a tomar las plantas televisoras. El objetivo tiene que ser uno sólo (...) ese esfuerzo de unidad tiene que ser hacia el Palacio».7
Además de un ataque contra el Palacio, los militares habían previsto tomar como blanco el avión presidencial y volarlo con un misil durante el despegue o aterrizaje. Así, «una posible operación [tendría lugar] llegando el presidente Chávez de viaje. Una de las acciones podría ser volarlo, capturarlo con aviones en el aire».8
Mario Isea, presidente de la Comisión Especial de Investigación sobre el Magnicidio de la Asamblea Nacional Venezolana, confirmó la existencia de indicios comprobados sobre dicho plan de golpe de Estado. «Hay suficientes elementos de convicción para probar los planes de magnicidio y de golpe de Estado», señaló. También subrayó la implicación de elementos internacionales, políticos de la oposición, medios privados y empresarios locales. Los individuos en cuestión se habían reunido varias veces en Venezuela, Colombia y Estados Unidos.9
La implicación de la administración Bush es innegable. En efecto, la oposición venezolana jamás se arriesgaría a semejante empresa si no tuviera el apoyo político y financiero por parte de la Casa Blanca. En septiembre de 2008, cansado de las múltiples injerencias de Estados Unidos, el gobierno de Caracas expulsó al embajador estadounidense y retiró a su representante diplomático de Washington.
La elección de Barack Obama a la presidencia estadounidense podría dar lugar a una normalización de las relaciones entre las dos naciones. Hugo Chávez celebró la victoria del senador demócrata y le tendió un ramo de olivo. «El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela ratifica su voluntad y su determinación de edificar, sobre la base del respeto absoluto de la soberanía, una agenda bilateral constructiva para el bienestar de los pueblos venezolano y estadounidense».10
La oposición venezolana se encuentra en una situación desesperada. La revolución política, económica y sobre todo social del presidente Chávez le ha quitado toda base popular. El líder bolivariano goza de un prestigio fuera de lo común en su país gracias a su política de redistribución de las riquezas que ha mejorado sensiblemente el nivel de vida de los sectores más desheredados. Los resultados alcanzados en una década son espectaculares.11 La implicación de todos los ciudadanos en el proceso de transformación lanzado en 1998 ha permitido a la sociedad entera alcanzar un grado de madurez política suficiente para ser consciente de lo que está en juego a nivel nacional y comprender que la oligarquía no es la mejor representante de sus intereses.
Notas
1 El Nuevo Herald, «Oposición venezolana pide que se vote por la ‘diversidad’ en regionales», 8 de noviembre de 2008.
2 EFE, «La oposición puede ganarle seis estados a Chávez», 7 de noviembre de 2008.
3 Agencia Bolivariana de Noticias, «Chávez alerta sobre plan opositor para desconocer triunfo del PSUV en Zulia», 9 de noviembre de 2008.
4 Agencia Bolivariana de Noticias, «Isea: Comisión de Control de la AN se traslada al Zulia para investigar denuncias de corrupción», 8 de noviembre de 2008.
5 Agencia Bolivariana de Noticias, «Chávez alerta sobre plan opositor para desconocer triunfo del PSUV en Zulia», op. cit.
6 Agencia Bolivariana de Noticias, «Develan plan conspirativo de militares activos y retirados contra presidente Chávez», 10 de septiembre de 2008.
7 Ibid.
8 Ibid.
9 Agencia Bolivariana de Noticias, «Hay suficientes indicios para probar planes magnicidas y conspirativos», 28 de septiembre de 2008.
10 Agencia Bolivariana de Noticias, «Presidente Chávez felicitó a Obama por victoria electoral», 5 de noviembre de 2008.
11 Salim Lamrani, «Una revolución económica y social», Le Monde Diplomatique, diciembre de 2008.

Tiempo de cambios

viernes, 21 de noviembre de 2008

La embriaguez fue delirante, por todos lados los dueños del mundo y sus pandillas alucinaban con la posibilidad de traer a la tierra el paraíso celestial. Se vivía entre la locura de los papeles, que iban de unas manos a otras aumentando de valor desbocado, con enorme dosis creciente de optimismo, y la posibilidad de comprarse una mansión en la isla del paraíso fiscal en algún lugar del mundo. Todos creyeron en la fatua posibilidad de convertir los papeles en oro, y con ellos enlucir sus sueños esplendorosos. Dios y la virgen María fueron sustituidos por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, el mundo había cambiado para gozo de las minorías privilegiadas que controlaban los gobiernos del planeta como si fuesen sus marionetas. Todas las riquezas del mundo habían sido puestas a sus pies y se traducían en fardos enormes de billetes verdes. Eran como los viejos sueños de los haraposos conquistadores que llegaron a América para llevarse todos los tesoros, sólo que ahora son papeles los que despiertan angurrias.
San Juan Bautista fue desterrado de la nueva fe y en su lugar entronaron a Francis Fukuyama, el anunciador del advenimiento de un nuevo mundo, eterno y rico. Por fin el capitalismo reinaría como Dios en el Cielo, el demonio socialista había sido vencido y sus restos sepultados lejos de todas las memorias de los que se embriagaban con la seducción de los discursos neoliberales. Y los pobres tendrían que inventar la forma de vivir sin trabajar ni comer ni vestirse y curarse y que no molestasen a los que habían sido elegidos por el imperialismo todopoderoso para reinar en esta Tierra enferma, con recursos devastados, y cada más enclenque por la incontrolada contaminación.
Con esta fantasía justificaron todos los crímenes horrendos que en el pasado cometieron los conquistadores, sátrapas y dictadores. Fueron redimidos; sus asesinatos y fechorías, olvidados. Los convirtieron en ejemplo, en paradigmas para ganarse un sitial de gloria en la historia que presidía la diosa de la fortuna inconmensurable. Tenían un discurso embriagante que lindaba con la quimera ilimitada y que justificaba, en nombre de la riqueza embriagadora, todos los delitos contra los derechos humanos, sociales y laborales. Y los aventureros o los dueños del capital golondrino recorrían el mundo saqueando riquezas, amenazando a gobiernos desconfiados del sudoeste asiático y alabando a los dictadores cómplices y genuflexos para que abrieran las puertas de par en par, sin leyes restrictivas; por el contrario, exigían que éstos sagrados capitales fuesen protegidos con leyes de estabilidad jurídica, con categoría constitucional. Así exprimieron a los países pobres de lo poco que tenían y dejaban tras de sí desastres económicos, pobreza, miseria. Organizaron numerosas mafias que se encargaban de rapiñar lo poco que restaba con tal de mantener contento a los pueblos oprimidos con discursos desvariados que hacían pasar como suyos la riqueza de las élites dominantes y las de los corruptos.
Ninguna embriaguez es eterna ni gratis, alguien tenía que quedarse con las fortunas creadas con miserables papeles, riqueza imaginaria, había llegado el momento de convertirlos en una fabulosa fortuna. Los ilusos de pronto descubrieron que sus papeles no tenían más que un valor miserable y que sus capitales reales fueron malgastados en esos valores irreales; esto los devolvió al desierto de la desesperanza, a la realidad. Tarde descubrieron la jugada maestra de los más poderosos, los fulleros del poder político, el mal era incurable. La resaca, en estos casos, tiene la horrible conmoción del desastre y se puede llegar fácilmente a la desesperación extrema. El sufrimiento es comprensible y nos conmueve hasta el extremo.
Y más aún cuando se conocen todas las trampas y artimañas utilizadas por los hijos de la fortuna que se amamantan del Estado, de aquellos que denigran contra la protección del Estado hacia los desprotegidos o del pueblo que tiene todo el derecho de recibirlo a cambio de sus impuestos que paga hasta por cada rollo de papel higiénico que compra; pero aplauden y festejan si es que son ellos los que se alimentan de la teta del Estado. 700,000 millones no es cualquier cosa. Están felices, se olvidaron de su famoso dogma de que el Estado no debe proteger a nadie. Esto sí que es un escandaloso robo no sólo a los ciudadanos norteamericanos sino que es la más grande estafa contra el mundo entero.
Se embolsaron 700,000 millones de dólares, una inmensa fortuna que fue a manos de las financieras, era el momento de la repartija entre los vendedores de "opio". Ahora empezaba otra borrachera. Esta sí que era real. Se encerraron en un hotel de lujo esplendoroso y en una noche, los de la AIG, se gastaron más de 400 mil dólares, el dinero no era de ellos, era del Estado que administra los impuestos del pueblo norteamericano; y al día siguiente se repartieron 90 mil millones de manera clandestina, sin darle cuenta a nadie, ni al gobierno que era responsable del reparto final del botín.
La gran mayoría pagará este robo con más desocupación (en USA, en este año, ya hay más de un millón de desocupados tan sólo por los efectos de esta crisis), creciente pobreza y la incontrolable miseria por la escasez de alimentos. Millones morirán por esta causa y a los gobiernos y a los países imperialistas poco les importa ni tiempo quieren distraer de su festejo. Ellos tienen otros dioses, otros "valores", sus gobiernos, sus bancos, sus corporaciones, sus periódicos falsarios, sus leyes y sus jueces. Nada de qué preocuparse. El mundo está en sus manos y también las llaves de la puerta que conduce al infierno.
La catástrofe no es para la oligarquía financiera e industrial. Es para los pobres del mundo que se incrementará de manera inhumana. Veamos lo que tenemos ahora para suponer cuáles serán las consecuencias cruciales de esta debacle del sistema capitalista, cuyo centro ha sido estremecido y el mundo es anoticiado de que no debe seguir siendo igual, que mucho hay que cambiar. Actualmente existen más de 980 millones de personas que viven en la miseria; 4,800 millones son pobres; más del 50% de la población mundial en capacidad de trabajar está subempleada; el 48% de la población del planeta no cuenta con los servicios de agua para su consumo; 125 millones de niños no tienen acceso a los servicios educativos; hay 878 millones de analfabetos; 15 millones de niños mueren cada año por causas previsibles; por el mismo periodo de tiempo, más de catorce millones de personas fallecen por efectos del cambio climático y por la afectación negativa del medio ambiente. Desde hoy estas cantidades no serán las mismas. El mundo de los pobres y los pueblos verán agravarse las condiciones de vida y trabajo.
Ahora los gobiernos imperialistas nos hablan de la propuesta para cambiar el mundo, esto es una nueva arquitectura financiera, otros de refundar el capitalismo, de cimentar la democracia, de mantener el libre mercado, de fortalecer el sistema financiero con mayores inyecciones de liquidez. Altisonantes Frases. Eso es lo único que ellos pretenden cambiar, la frase y el discurso para que en esencia nada cambie. Las grandes corporaciones industriales, mineras, comerciales o de servicios seguirán esquilmando a los más pobres, impondrán la dura ley de acero, restringirán la democracia hasta convertirla en una alegoría, en una fantasía como los bonos basura.
El ejemplo de su democracia, al igual que los bonos basura que les vendieron a sus propios compatriotas, es tan falso como el modelo de convivencia democrática que nos proponen. Veamos algo práctico, innegable como la existencia de la catedral Notre Dame o como la torre de Eiffel o la mismísima existencia de Wall Street, es que la gran mayoría de países en el mundo ha aprobado el cese del cerco económico contra Cuba. Hace no demasiados días esto se volvió a acordar o se ratificaron anteriores acuerdos. Esta vez la votación fue así, 185 países votaron a favor de Cuba, tres en contra (USA, Palau e Israel) y dos abstenciones, pero como hace 17 años, USA se niega al desbloqueo. Como siempre una absoluta minoría impone su capricho. A esto no se le puede llamar democracia. Es increíble que al final esa mayoría termine abdicando de su voluntad soberana y, por último, se subordina, en un acto ignominioso, a la voluntad de la minoría imperialista; y denigratorio para la humanidad. De esta oligarquía mundial no esperamos nada, nos corresponde a los pueblos del mundo cambiar esta injusta relación.
Transformemos el mundo en ese sentido. Es indispensable ejercer un control estricto sobre el sistema financiero, debe ser regulado por cada Estado, con políticas delineadas a nivel regional. Como titula Emir Sader un artículo: Hoy es la hora del Banco del Sur . Hay que diferenciar al capital especulativo del capital financiero encauzado a la producción y el desarrollo de los pueblos, es decir, reconstituir la arquitectura económica con la participación democrática de los países. El mercado debe ser democratizado y orientado en el sentido de la satisfacción de las necesidades humanas, en la eliminación de la pobreza y la miseria. Deben ser restituidos y enriquecidos los derechos sociales y laborales y los del ciudadano. Priorizar los gastos sociales y proteger los recursos naturales y productivos, impulsar la producción, potenciar las capacidades industriales, energéticas y de infraestructura. Afirmar la integración regional para proteger el ahorro y la inversión, no estatizar la deuda privada porque esto se convierte en robo. Hagamos lo imposible por construir otro futuro para Nuestra América.

Mesa de debate del Ciclo Latinoamérica frente a la crisis

lunes, 17 de noviembre de 2008


Como todos los que leen este blog saben, el día 6 de noviembre realizamos, en la Sala de Representantes de La Manzana de las Luces, la primera mesa del ciclo "Latinoamérica frente a la crisis".

Para la Comisión Internacional fue un placer y un honor, contar con la presencia de prestigiosos y esclarecidos Embajadores, politólogos, analistas políticos y un auditorio con presencias de lujo entre los que se contaban; un asesor del Presidente Lugo, de Paraguay; legisladores provinciales; dirigentes de movimientos sociales; Rodolfo Hamawi, Pepe Slimovich y Ricardo Rouvier, de la Mesa coordinadora de nuestro espacio; miembros de Carta Abierta La Plata, de la Multisectorial de Solidaridad con Cuba y tantos otros, con quienes compartimos un vino de honor a la finalización de la actividad
De izquierda a derecha: Jorge Kreyness, S.E. Arévalo Méndez Romero, Edgardo Mocca, Prof. Pedro Godoy, S.E. Aramís Fuente Hernández, S.E. Edmundo Vera Manzo, Adriana Riss
Pueden encontrar los audios de las ponencias, un par de entradas más atrás.










Territorio libre de anafabetismo

Evo Morales declaró a Cochabamba territorio libre de analfabetismo
El 20 de diciembre, todo el territorio boliviano será declarado loibre de ese mal.
Tiraque (Cochabamba), 16 nov (ABI).- El presidente Evo Morales Ayma levantó este domingo en el municipio de Tiraque la "bandera blanca" para declarar al departamento de Cochabamba, territorio libre de analfabetismo. Morales resaltó el trabajo de los alcaldes, maestros, facilitadores y capacitadores por lograr que las personas iletradas hoy con el Programa "Yo sí Puedo" sepan leer y escribir, lo que permitió que Cochabamba sea declarado territorio libre de analfabetismo. "Es una gran alegría para los compañeros de Cuba y Venezuela que vienen a compartir sus experiencias y enseñarnos para erradicar el analfabetismo", agradeció Morales a los facilitadores y capacitadores del programa de alfabetización. Según el Programa Nacional de Alfabetización (PNA), 162.288 personas se graduaron en el departamento de Cochabamba. 5.480 personas se alfabetizaron en la lengua quechua. El Área Registro Único de Alfabetización, verificó la documentación del proceso que se llevó adelante en la región y avaló la declaratoria.
Cochabamba es el cuarto departamento de Bolivia que se declara Territorio Libre de Analfabetismo, después de 29 meses de campaña en los 45 municipios de sus 16 provincias que tiene esta región de 55.631 km2. El presidente de la República, Evo Morales Ayma, determinó como principal política social la erradicación del analfabetismo hasta fines de 2008. En el cumplimiento de este objetivo es necesario destacar el apoyo de los gobiernos de Cuba y de Venezuela. Participaron del acto el Primer Mandatario, el ministro de Educación y Culturas, Roberto Aguilar, y otras autoridades, entregaron el certificado de declaratoria de territorio libre de analfabetismo a este departamento. "Hasta 1952 el movimiento campesino indígena no tenía derecho al voto, por tanto no teníamos derechos políticos y nos decían primero que los indios no pagaban impuestos por lo tanto no tenían derecho a elegir a sus autoridades y menos ser autoridades, nos decían también que éramos analfabetos y tampoco teníamos derecho a elegir nuestras autoridades", dijo el Jefe de Estado. Recordó que la revolución de 1952 marcó el inicio de la alfabetización con el derecho al voto universal y que ahora se busca la refundación de Bolivia en el referendo constitucional del próximo 25 de enero de 2009. "Esta campaña de alfabetización es parte de esta gran revolución democrática cultural de Bolivia", apuntó Morales ante centenares de personas de diferentes organizaciones sociales concentrados en Tiraque. De su parte, el embajador de Cuba en Bolivia, Rafael Dausá, agradeció a mandatario Boliviano por permitir a su país cooperar en temas de educación y salud, ratificando que este apoyo continuará de manera incondicional. También anunció que el domingo 23 de este mes Chuquisaca también será declarado territorio libre de analfabetismo, posteriormente será Potosí, luego La Paz, Beni y Tarija, en ese orden.
En ese sentido, el diplomático cubano afirmó que el 20 de diciembre de la presente gestión Bolivia será declarada como el tercer país de Suramérica libre de analfabetismo. "Pocos presidentes en este país han tenido a la alfabetización, a la educación, como un primer elemento de su agenda y ninguno de ellos ha triunfado antes", expresó Dausá. Desvirtuó las críticas de sectores de oposición respecto a que el programa estaría politizado y los emplazó a revisar el proceso de alfabetización para verificar si en sus aulas se hace mención de elementos políticos.ANTECEDENTES El Programa Nacional de Alfabetización comenzó su trabajo en Cochabamba el 1 de marzo de 2006, con la apertura de 13 puntos de alfabetización en Cercado, Quillacollo y Sacaba. El Censo del PNA estableció 161.210 iletrados. Se alcanzó alfabetizar el 100,7 por ciento. Se instalaron 1.488 paneles solares instalados en las comunidades de Cochabamba sin energía eléctrica. Se entregaron 5.378 televisores y reproductores audiovisuales (VHS) para posibilitar el desarrollo de las 65 teleclases del programa de alfabetización. Asimismo 53.655 personas recibieron atención oftalmológica y 44.310 de ellas recibieron lentes.

LA COMISIÓN INTERNACIONAL DE CARTA ABIERTA EN LA MANZANA DE LAS LUCES

viernes, 14 de noviembre de 2008

Los intelectuales debatieron acerca de la problemática latinoamericana en general frente a la crisis financiera mundial.

En esta oportunidad, la comisión internacional de Carta Abierta cursó invitaciones a prestigiosos especialistas para reflexionar acerca de la problemática internacional en la región, siendo ellxs:

Carmen Eleonora Ortez Williams (Embajadora de la República de Honduras en la República Argentina)

Arévalo Méndez Romero (Embajador de la República Bolivariana de Venezuela en la República Argentina)

Edmundo Vera Manzo (Embajador de la República de Ecuador en la República. Oriental del Uruguay)

Jorge Mayo Fernández (Ministro Consejero de la Embajada de Cuba en la República Argentina)

Pedro Godoy P. (Universidad Arturo Prat. República de Chile)

Edgardo Mocca (Politólogo)

Jorge Kreyness (Analista Político)

Escuchar audio:




Según un escrito de esta comisión "los países que participan de los procesos de integración regional en Nuestra América están menos expuestos a la crisis, porque incrementaron el comercio y los intercambios entre si, porque diversificaron sus relaciones internacionales. Estamos frente a un desafío que nos convoca a pensar, crear, actuar. Una integración solidaria y humana, es una integración de los pueblos que vuelven a juntarse para superar los errores cometidos y las divisiones impuestas para ser oprimidos"

La actividad se realizó el día Jueves 6 de noviembre, a las 19 horas, en la Sala de Representantes de La Manzana de las Luces, sita en calle Perú 272 de la ciudad de Buenos Aires.


¿Qué es una crisis capitalista?

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Hoy, y es la segunda vez en poquitos días, tuve la oportunidad (y la fortuna) de escuchar a Aramís Fuente Hernández, esta vez en la presentación de un libro sobre el socialismo del XXI, y la deriva, que es la misma que me planteo, que nos planteamos en distintos ámbitos, va sobre la ausencia de paradigma. La ausencia de modelo a imitar. Los integrantes de la mesa de hoy planteaban la necesidad de la creación de ese modelo que caracterizaban, para esta etapa, como de una sociedad post-capitalista. En realidad, por mucho que me gustaría, creo que sería más preciso hablar de un post-neo-liberalismo (cuantos guiones,uf), pero eso es otro tema. La emergencia de la crisis, su permanente mención en cualquier discurso que intentemos, me hace preguntarme, hoy que tengo un día de esos ¿Qué es una crisis capitalista?

¿Qué es una crisis capitalista?

Veamos en primer lugar lo que no es una crisis capitalista.

  • Que haya 950 millones de hambrientos en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.
  • Que haya 4 750 millones de pobres en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.
  • Que haya 1 000 millones de desempleados en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista.
  • Que más del 50% de la población mundial activa esté subempleada o trabaje en precario, eso no es una crisis capitalista.
  • Que el 45% de la población mundial no tenga acceso directo a agua potable, eso no es una crisis capitalista.
  • Que 3 000 millones de personas carezcan de acceso a servicios sanitarios mínimos, eso no es una crisis capitalista.
  • Que 113 millones de niños no tengan acceso a educación y 875 millones de adultos sigan siendo analfabetos, eso no es una crisis capitalista.
  • Que 12 millones de niños mueran todos los años a causa de enfermedades curables, eso no es una crisis capitalista.
  • Que 13 millones de personas mueran cada año en el mundo debido al deterioro del medio ambiente y al cambio climático, eso no es una crisis capitalista.
  • Que 16 306 especies estén en peligro de extinción, entre ellas la cuarta parte de los mamíferos, no es una crisis capitalista.


Todo esto ocurría antes de la crisis. ¿Qué es, pues, una crisis capitalista? ¿Cuándo empieza una crisis capitalista? Hablamos de crisis capitalista cuando matar de hambre a 950 millones de personas, mantener en la pobreza a 4 700 millones, condenar al desempleo o la precariedad al 80% del planeta, dejar sin agua al 45% de la población mundial y al 50% sin servicios sanitarios, derretir los polos, denegar auxilio a los niños y acabar con los árboles y los osos, ya no es suficientemente rentable para 1 000 empresas multinacionales y 2 500 000 de millonarios. Lo que demuestra la superior eficacia y resistencia del capitalismo es que todas estas calamidades humanas, que habrían invalidado cualquier otro sistema económico, no afectan a su credibilidad ni le impiden seguir funcionando a pleno rendimiento. Es precisamente su indiferencia mecánica la que lo vuelve natural, invulnerable, imprescindible. El socialismo no sobreviviría a este desprecio por el ser humano, como no sobrevivió en la Unión Soviética, porque está pensado precisamente para satisfacer sus necesidades; el capitalismo sobrevive y hasta se robustece con las desgracias humanas porque no está pensado para aliviarlas. Ningún otro sistema histórico ha producido más riqueza, ningún otro sistema histórico ha producido más destrucción. Basta considerar en paralelo estas dos líneas :la de la riqueza y la de la destrucción para ponderar todo su valor y toda su magnificencia. Esta doble tarea, que es la suya, la hace mejor que nadie y en ese sentido su triunfo es inapelable: que haya cada vez más alimentos y cada vez más hambre, más medicinas y más enfermos, más casas vacías y más familias sin techo, más trabajo y más parados, más libros y más analfabetos, más derechos humanos y más crímenes contra la humanidad.
¿Por qué tenemos que salvar eso? ¿Por qué tiene que preocuparnos la crisis? ¿Por qué nos conviene encontrarle una solución? Las viejas metáforas del liberalismo se han revelado todas mendaces: la "mano invisible" que armonizaría los intereses privados y los colectivos cuenta monedas en una cámara blindada, el "goteo" que irrigaría las capas más bajas del subsuelo apenas si es capaz de llenar el cuenco de una mano, el "ascensor" que bajaría cada vez más de prisa a rescatar gente de la planta baja se ha quedado con las puertas abiertas en el piso más alto. Las soluciones que proponen, y aplicarán, los gobernantes del planeta aceptan, en cualquier caso, la lógica inmanente del beneficio ampliado como condición de supervivencia estructural: privatización de fondos públicos, prolongación de la jornada laboral, despido libre, disminución del gasto social, desgravación fiscal a los empresarios. Es decir, si las cosas no van bien es porque no van peor. Es decir, si no son rentables 950 millones de hambrientos, habrá que doblar la cifra. El capitalismo consiste en eso: antes de la crisis condena a la pobreza a 4 700 millones de seres humanos; en tiempos de crisis, para salir de ella, solo puede aumentar las tasas de ganancia aumentando el número de sus víctimas. Si se trata de salvar el capitalismo, con su enorme capacidad para producir riqueza privada con recursos públicos, debemos aceptar los sacrificios humanos, primero en otros países lejos de nosotros, después quizá también en los barrios vecinos, después incluso en la casa de enfrente, confiando en que nuestra cuenta bancaria, nuestro puesto de trabajo, nuestra televisión y nuestro ipod no entren en el sorteo de la superior eficacia capitalista. Los que tenemos algo podemos perderlo todo; nos conviene, por tanto, volver cuanto antes a la normalidad anterior a la crisis, a sus muertos en-otra-parte y a sus desgraciados sin-ninguna-esperanza. Un sistema que, cuando no tiene problemas, excluye de una vida digna a la mitad del planeta y que soluciona los que tiene amenazando a la otra mitad, funciona, sin duda, perfectamente, grandiosamente, con recursos y fuerzas sin precedentes, pero se parece más a un virus que a una sociedad. Puede preocuparnos que el virus tenga problemas para reproducirse o podemos pensar, más bien, que el virus es precisamente nuestro problema. El problema no es la crisis del capitalismo, no, sino el capitalismo mismo. Y el problema es que esta crisis reveladora, potencialmente aprovechable para la emancipación, alcanza a una población sin conciencia y a una izquierda sin una alternativa elaborada. Se equivoque o no Wallerstein en su pronóstico sobre el fin del capitalismo, tiene razón, sin duda, en el diagnóstico antropológico. En un mundo con muchas armas y pocas ideas, con mucho dolor y poca organización, con mucho miedo y poco compromiso (el mundo que ha producido el capitalismo) la barbarie se ofrece mucho más verosímil que el socialismo.
Por eso hay que auparse en los islotes de conciencia y en los grumos de organización. Cuba bloqueada, Cuba azotada por los vientos, Cuba pobre, Cuba incómoda, Cuba a veces equivocada, Cuba improvisada, Cuba disciplinada, Cuba resistente, Cuba ilustrada, Cuba siempre humana, mantiene abierta una tercera vía, hoy más necesaria que nunca, entre el capitalismo y la barbarie. Si no podemos ayudarla, podemos al menos ayudarnos a nosotros mismos pensando en ella con alivio y agradecimiento.

Solidaridad con Cuba

lunes, 10 de noviembre de 2008

CUBA ha vivido una terrible catástrofe por el paso de los huracanes GUSTAV e IKE.

NECESITA NUESTRA AYUDA SOLIDARIA.

La Comisión Internacional de Carta Abierta ha decidido, en cada actividad que realicemos, ubicar en un lugar visible una alcancía para quienes deseen hacer su aporte, desde pocos centavos a la suma que cada uno considere.

La forma de acercar tu ayuda es realizar un depósito en la cuenta bancaria cuyos datos figuran más abajo, y difundir esta posibilidad entre tus conocidos

El depósito (no hay monto mínimo) puede efectuarse en pesos argentinos, en cualquier sucursal del Banco de la Nación Argentina.


CBU 01100068-20000073743189 - Embajada de Cuba

La Embajada de Cuba solicita que los depósitos le sean informados, especificando quiénes lo realiza.

Embajada de Cuba en la Rep. Argentina:

Virrey del Pino 1810 - CP 1426, Ciudad de Buenos Aires

Tel: 4782-9049 / 9089 / 9149

Email: info@ar.embacuba.cu



¡Gracias! Y no lo olvidemos:


EL BLOQUEO, (doblemente canalla en esta instancia) CONTINÚA.

Mensaje del Vice-Presidente de Bolivia.

Discurso pronunciado por el VicePresidente de Bolivia, Alvaro Garcia Linera, en el Encuentro Internacional de Solidaridad con Bolivia que se realizo en Santa Cruz (Bolivia) entre el 23 y 25 de octubre de 2008.



Habla sobre la historia del proceso de cambio a la cabeza del Presidente Evo Morales.



datos de contacto:
EMBAJADA DE BOLIVIA email: prensa@embajadadebolivia.com.ar

Integración, igualdad, y democracia

A continuación reproducimos el artículo que el compañero Walter Formento, quien fue enviado por nuestra comisión al Encuentro que se llevara a cabo en Santa Cruz, escribió sobre el discurso del Ministro David Choquehuanca.

Integración, igualdad y democracia desde una perspectiva más humana
David Choquehuanca, rompió todos los esquemas y tuvimos que aprehender a escuchar desde otra dimensión y eso realmente nos resulto complejo.
El ministro de Relaciones Exteriores y Culto, David Choquehuanca afirma que su punto de partida es una visión étnico-cultural de la política. Aunque inmediatamente completa que “la combinación y equilibrio que hoy permite avanzar esta en relación con hermanar las tres vertientes históricas” en Bolivia: la étnica cultural indígena campesina, la nacional patriótica y la clasista social. Estas tres vertientes permiten combinar de manera equilibrada al pueblo indígena campesino que es el 65% de los bolivianos y a los obreros, los estudiantes, profesionales y empresarios que piensan en Bolivia para construir una fuerza político social para equilibrar la Bolivia del Evo. Sostiene que la “integración nacional de Bolivia” es tan importante como la integración regional de Bolivia en la Abya Yala, Nuestra América. Aunque inmediatamente afirme que no es integración ni unión lo que necesitamos sino Hermanarnos. Porque la visión étnico cultural no es la de países amigos sino la de países hermanos.
Inmediatamente profundiza afirmando que “la visión étnico cultural supone que somos una gran familia y que para serlo debe prevalecer el Equilibrio que Combina lo diverso, equilibrio entre Hombre y Mujer, y entre Hombre y Naturaleza” porque todos vivimos de ella y en ella. En este momento ya nos dejaba en claro la cosmovisión étnico cultural.
Y una cosa era haberla tenido leída y estudiada luego de haber sido profesor universitario que debió durante 8 años dar los temas de las sublevaciones Tupac Amarista y Tupac Katarista de fines de 1700, y otra es aprehenderla en el modo en que lo pone en común David Choquehuanca y en el modo en que se expresaba en las asambleas que llevaban adelante durante el Encuentro, en los lugares donde dormíamos, los hermanos indígenas y campesinos de Perú y Ecuador.
Asambleas donde la Visión Étnico Cultural indígena campesina estaba presente de un modo práctico y filosófico, y no dejaba espacio para que no nos planteara para adelante esta cuestión profunda, si nuestro problema es Hermanar Nuestra América.
Y ahí nos comenta que son muchos aun los que siguen pensando con mentalidad colonial y nos tildan de ignorantes.
Nosotros, nos dice, pensamos que debemos complementarnos, en las universidades aprendemos a conocer las leyes hechas por el hombre pero en nuestras universidades naturales, aprendemos a cosmocer, que no es igual que conocer.
Nuestra wiphala (Bandera indígena a cuadros) nos dice que estos dos conocimientos se complementan. Para nosotros el agrónomo no es más importante que el campesino.
Un pueblo sin cultura está destinado a perecer.
Empezaremos a leer las arrugas de nuestros abuelos, necesitamos saber de nuestro pasado, ahí está nuestro presente y nuestro futuro. Choquehuanca habla habiendo cursado la universidad y, además, habiendo cursado postgrados.
Luego, introduce otro eje: “como ya he dicho yo no soy indigenista soy indígena, un quechua que habla Aymara en una Bolivia mayoritariamente Aymara, quechua y guaraní. Y este, el del Evo, es un gobierno indígena”.
Avanza en el desarrollo de la concepción y dice tenemos que preocuparnos de la vida, la vida está en riesgo, vivimos bajo la dictadura del dinero.
Hasta ahora nos han mostrado dos caminos: uno capitalista donde lo más importante es la obtención de plusvalía y otro socialista donde lo más importante es el hombre, la satisfacción de necesidades crecientes. Pero, para nosotros, lo más importante no es el dinero ni el hombre, sino la vida. Y creo entender: La vida es síntesis en permanente proceso entre el hombre y la naturaleza. Donde no es el hombre la naturaleza orgánica en relación a la naturaleza inorgánica, sino el hombre en relación a la naturaleza y cumpliendo sus leyes.
Continua Choquehuanca: No estamos contra nadie, pero intentamos volver al camino del equilibrio. Volver a nuestro camino para vivir bien.
Por ultimo ingresa de lleno en el proceso de hermanamiento:
La "Comunidad Suramericana" se inspira en la lucha de Simón Bolívar y del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José Antonio de Sucre, quienes enseñaron a construir la gran Patria suramericana. Adquiere la identidad, el rostro y la memoria de nuestros líderes indígenas, como Túpac Katari, Micaela Bastida, Túpac Amaru, Bartolina Sisa, y otros que lucharon por una propia identidad de nuestros pueblos" Y pasa al dato concreto: el Presidente Evo Morales dispuso 300 hectáreas para que se pueda edificar la sede del ParlaSur. Por ultimo habla de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) como "un nuevo espacio de integración, no solamente comercial, sino un nuevo espacio de integración integral, donde se ven temas sociales, donde se ve integración energética, donde se ve integración física y está orientado a atender, no solamente a las empresas, sino que es un espacio de integración en función de los intereses de nuestros pueblos". Integración, igualdad y democracia desde una perspectiva más humana, alumbrada por los valores tradicionales indígenas y fiel al lema "no hay que buscar vivir mejor, sino vivir bien".

Carta Abierta IV - El laberinto argentino

domingo, 9 de noviembre de 2008

La excepcionalidad

Corren tiempos en que es posible percibir que en materia política hay una excepcionalidad. Excepcionalidad que a pesar de todo se mantiene. El gobierno había surgido de una fuerte fisura en el sistema de representación y no venía –no debía venir- a restaurarla meramente. Tenía conciencia de que vendría un tiempo original y lo recorrió con entusiasmo y vivaz espontaneidad. Avanzó por ciertos caminos inesperados, no esgrimió doctrinas revolucionarias –ni casi ninguna otra-, pero mostró un rumbo propicio a una renovación de la vida colectiva. Quería significar que había llegado el momento de revisar las históricas falencias de una democracia carente de condiciones para cuestionar la injusticia social. La larga promesa de una democracia que se mire en el espejo de la justicia social sigue siendo el horizonte de nuestra época. Nada puede ser interpretado al margen de esta llamada genuina.
Medido en el ambiente histórico de este reclamo, el gobierno no ahorró audacias en ciertos temas y se mostró rutinariamente conservador en otros. Y aunque abundan las recaídas anodinas, no necesariamente justificadas por el recio embate de las neoderechas que ha recibido y el que acaba de recibir del complejo agromediático, no dejó de invocar sobre la marcha una cuota significativa de espíritu militante. Esta fuerza se mantiene, aunque en parte haya sido sofocada y en parte esté amenazada por trivialidades de ocasión. Continúa así el impulso reivindicativo ante los escollos presentes que hay que atravesar, y que debe ser empalmado con el compromiso con las generaciones del pasado que, en la memoria, siguen alentando esta tarea.
Hay que advertir que muchas veces el gobierno no evidenció apartarse demasiado de las fórmulas de retroceso más obvias luego de una ardua batalla de la que sale magullado. La excepcionalidad se mantiene porque ni puede volver a los cauces del orden conocido –allí lo repudian, esperan su caída-, ni debe dejar que naufraguen sus anteriores pasos adelantados en los refugios que ofrece una clase política “normalizadora”, garante de una vuelta a la “neutralización política”. Esto no ha ocurrido, pero las tensiones que alientan las más variadas direcciones en que puede salirse de la crisis están a la orden del día.
No creemos equivocarnos si decimos que falta la elaboración, explicitación y proyección de algo previo a ciertas medidas importantes. Lo es la estatización de Aerolíneas, pero lo previo hubiese sido crear certezas mayores sobre su destino de empresa pública antes de enviar el proyecto de ley al parlamento; lo es el pago de la deuda al Club de París, pero lo previo hubiera exigido mostrar esa medida en conexión a mejores argumentos sobre la economía pública y las deudas sociales internas; lo es el proyecto de ley de jubilaciones, pero hubiera sido conveniente que se dijera previamente que se evitarían alquimias matemáticas sobre esta vital cuestión.
En cuanto a los incidentes ferroviarios en el Ferrocarril Sarmiento, ahí lo previo hubiera sido reconocer de inmediato las condiciones inaceptables en que viajan millones de personas que son víctimas así de una grave injusticia social. Y al par de repudiar la destrucción de los bienes públicos, examinar los graves sucesos a la luz de criterios más amplios, en el sentido de las orientaciones hacia el cambio general de las pésimas condiciones de vida en vastas zonas del conurbano. Todo ello, antes de incurrir en un lenguaje de imputaciones que recuerdan tramos oscuros de la historia inmediata, cualquiera sea la explicación ulterior de los condenables acontecimientos de violencia contra el equipamiento ferroviario.
Falta algo previo, decimos. Es la elaboración de bases más permanentes de acción y lenguaje en cuanto a las transformaciones que se le adeudan al pueblo argentino y a las acechanzas que se ciernen. Por eso es necesario hablar del laberinto argentino, para que no se reitere la sensación de que medidas justificables se lanzan en la cabal ausencia de recursos de movilización cultural efectivos. Ante la reacción de las fuerzas siempre reconocibles de la reacción conservadora –revestidas hoy de numerosos ropajes, incluso de los aparentemente contrarios a los que opacamente representan-, hay que evitar la tentación de parecérseles, aún si se piensa ésto para tomar un respiro. La salida del laberinto exige temas, análisis y decisiones que deben ser redescubiertos, sobre el fondo de una excepcionalidad que se mantiene. Y que tiene sus deudas con un contexto regional signado por los triunfos electorales de fuerzas progresistas y Estados con diálogos renovados con los movimientos populares. Si Argentina se mueve con fluidez y premura en esta escena compartida, es también porque sabe que cuando las campanas doblan su anuncio nos compete. La situación del pueblo boliviano sometido al ataque de formas nuevas, de formas antepasadas o de las últimas invenciones del racismo, el imperialismo, el golpismo y el separatismo –todo ello por partes o fusionado- obliga a la movilización de todos los recursos políticos, culturales y reflexivos para acompañar al gobierno de Evo Morales.

Los símbolos y las acciones

Nos cabe ahora una descripción sobre lo que ocurrió en estos últimos meses en nuestro país. Las nuevas bases sociales de la neoderecha se movían en un doble sentido: en el goce de sus reflejos desestabilizadores y en el pedido simultáneo de que se pusiera fin a tanta pasión desatada, “que cesara tanto conflicto”. Sordamente, amenazaban. Pero cuando terminaban de dejar su carga exonerativa, pasaban a empuñar la bandera de la armonía y del “hartazgo por la disputa”. Era el gobierno el que aparecía como confrontativo y los realmente confrontativos aparecían como moderados, partidarios de la “democracia gris”. Si el conflicto es el centro de la política –esto es, si la democracia siempre agita colores encendidos- se le podría cuestionar al gobierno la dificultad para anclar ese conflicto en fuerzas sociales efectivamente reconocidas, esto es, no que existiese una comprensible confrontación sino que ésta fuera meramente estridente, vocinglera e imprecisa. Vulnerados los horizontes colectivos de creencias, un conservadorismo que no se molestaba en aparecer faccioso, conseguía hablar en nombre de intereses genéricos y de los símbolos compartidos. Entrábamos al laberinto argentino.
El ámbito popular movilizado en defensa del gobierno era acusado de encarnar al “pueblo cautivo” al que había que rescatar con una “ética autonomista”. Miles de personas cantaban frente al estanciero Luciano Miguens, en el Monumento de los Españoles, “si éste no es el pueblo, el pueblo dónde está”. No se recordará con satisfacción este momento de la historia nacional. Por otra parte, un personaje político exiguo, partiquino de momentos menores de la política, quedaba de repente en posición de decidir sobre el empate de votos en el senado, desatando un nudo –la forma inicial del laberinto- de manera imprevisible, agrietando severamente las máximas instancias institucionales, revelando la fragilidad esencial de todos los andamiajes políticos conocidos y originando un pobre folklore que podía expresarse en las fugaces y calculadas picarescas del minotauro Cleto.
Lo grave y lo trastocado corrían de la mano. El laberinto argentino, lo que en el siglo XIX célebres autores denominaron la esfinge argentina, reaparece en la necesidad de investigar el núcleo más íntimo de la vida popular, con muchas superficies y planos ocupados por el desvío de los legados y por una gran captura moral que reactiva fantasmagorías conservadoras en los sectores medios, para cuya crítica no alcanza el concepto de “zoncera” sino la pregunta crucial sobre el entrecruzamiento del activismo mediático, la ocupación masiva de calles en las zonas de la urbe socialmente más favorecidas y las épicas basadas en un reconstruido desprecio de clase, revestido ahora de populismo de derecha, todo ello contra un gobierno popular. Un gobierno que aún ensimismado en muchos obstáculos nacidos de sus propios laberintos, avanzó conceptos fundamentales para rehacer el sentido de lo democrático, lo público y lo justo.
El laberinto argentino contiene así a las nuevas derechas con base popular-mediática que juegan entre la admonición moralista y la promoción de una civilización del miedo en los grandes centros urbanos. Y contiene asimismo a las propias marañas de las que las fuerzas populares, sobreponiéndose, deben extraer nuevos argumentos y convicciones. Sin duda, no se esperaba que un camino que era dificultoso, contradictorio e intuitivo, aunque sustentado en una nueva discusión vigorosa sobre los destinos colectivos, quedara de repente tan expuesto y desnudo. No se esperaba que el agrarismo y sus adyacentes perspectivas comunicacionales, recrearan un lenguaje movilizador en otros tiempos invocado por otros estilos y grupos sociales. Los activistas agrarios se dejaron barnizar por lenguajes eventuales de izquierda que al sumarse al cobertizo reaccionario hacían abandono de su propia historia para acrecentar lógicas de oportunidad y de error histórico. Confundían la masividad de las movilizaciones agraristas con una política popular y a las alianzas del nuevo poder conservador con una red social transformadora.
¿Sorprende este giro? Su explicación se encuentra en los variados déficits de interpretación que ya son alarmantes en los laberintos de la sociedad argentina. Se ha hecho abandono de los modos más rigurosos de análisis político, lo que incluso pudo notarse en los propios descuidos con que se tomaron las medidas gubernamentales. Pero nada es más dramático que las encrucijadas imperiosas que deben resolver los movimientos sociales, ellos sí obligados a resolver una conocida disyuntiva. Ni deben estar cómodos siendo apéndices estatales – y siempre existe la tentación de embargarlos por parte del Estado- o, en contrapartida, convirtiéndose en desastrados agentes de acciones que favorecen intereses extrínsecos a los de las causas populares –lo que también supone que sean expropiados por los lenguajes más vulgares de la compleja espesura de la coalición entre ciertos medios de comunicación y determinados grupos económicos. Éstos dilemas, cuando no consiguen ser resueltos, llegan al paroxismo con personajes que desde el inicio ya fueron fundados como caricaturescos y que aprovecharon la oportunidad para acentuar su bufonería, pidiéndole algunas vacas a la Sociedad Rural, o bailando en torneos de televisión con pancartas que mostraban a Fuentealba, el maestro asesinado en Neuquén, volviendo a vergonzosas épocas de paternalismo social saludadas por las “notas de color” a cargo del movilero de turno. Son farsas fáciles de percibir en sus signos de degradación. Pero contienen en germen un problema crucial, por el que la necesidad de arraigo y difusión de los movimientos sociales, no debe ser canjeada por el alistamiento silvestre en las retóricas televisivas.
El momento laberíntico que vive la sociedad argentina también se verificaba en pensamientos que se revestían de argumentaciones populistas o antiimperialistas, aunque para ofrecerse directamente como guardia de corps de la alianza de los agronegociantes. Véase la galería de fotos correspondientes. No era una defección episódica. Era un trastocamiento general de los significados. No se esperaba semejante inversión de los trazos habituales que unían las palabras con las cosas. Acciones que con otra ambientación eran declaradas ilegales por los labradores agromediáticos y los nuevos movilizados, ahora parecían el non plus ultra del republicanismo ilustrado. En cambio, medidas de gobierno avaladas por la Constitución, se presentaban como ilegítimas o arbitrarias.
Un estallido interno de magnitud inesperada y difícil mensura recorre ahora la vida política argentina. Pero un laberinto es también un jeroglífico en donde es menester encontrar los nuevos hilos constitutivos de una verdad histórico–social. Estamos en un momento donde se lucha por la verdad –la verdad en el lenguaje, en las cifras, en los significados, en las biografías- pero se ha extraviado lo que aún en épocas tan convulsas como éstas era la relación entre los signos y las cosas, las representaciones y las motivaciones básicas de la sociedad. Se pelea por la verdad sin que importe la verdad. Vivimos un momento faccioso. ¿Cómo tratar la dislocación ocurrida entre hechos y símbolos? ¿Cómo considerar la relación entre la serie de la justicia frente a los hechos del pasado y la de los hechos inequitativos del presente? ¿Cómo se ligan los lenguajes de la escisión y el conflicto social con composiciones heterogéneas de fuerzas? En general, estas diferencias se tramitan con la velocidad de una vida social condicionada por la acción de los medios comunicacionales y su fuerte capacidad de articular la escena y los tiempos. Pero si el set y la agenda son constituidos por actores definidos de gran poder, eso no exime al resto de los actores de pensar en otra temporalidad que necesariamente supone una crítica a esa veloz adecuación de trincheras y paso por el guardarropas de las luchas pasadas.
Las neoderechas gozan de este estado de volatilidad de las creencias y no dudan en “izquierdizar” sus embates cuando lo creen necesario para realmente decir otra cosa. Es el laberinto argentino. Entretanto, la izquierda real, aunque no tenga generalmente ese nombre, pues actúa en gran medida con sus claves nacional-populares y sus legados humanísticos y sociales de pie, está en los filamentos realmente existentes del movimiento social democrático, expresado en infinidad de variantes de lenguaje y militancia. Fue a las plazas históricas a defender la democracia y con consignas propias, interpretó que el gobierno, aún moviéndose improvisadamente en la tormenta, encarnaba los trazos fundamentales de una voz popular que a su vez le reclamaba más afinación y claridad en los argumentos. Los hilos a veces tenues pero continuos de las memorias populares van tejiendo, como también lo supieron hacer en otras jornadas del pasado, los ideales emancipatorios y lo hacen en el interior de dificultades inéditas e, incluso, desprovistos, muchas veces, de señales luminosas que no suelen partir de un gobierno que no ha sabido, no ha podido y tal vez no ha querido profundizar en la creación de una genuina base de sustentación popular.
Luego del vendaval, las instituciones públicas golpeadas intentan volver a los hechos. El gobierno afirma que frente a las palabras y las opiniones triunfarán los hechos. Hechos económicos, construcción de necesarias infraestructuras. Sin embargo, no puede olvidarse que los terrenos comunicacionales le fueron generalmente adversos y que es menester ahora descifrar los laberintos de la cultura. Como muchos dicen despreocupadamente, “los pueblos no comen símbolos” pero los símbolos son parte esencial de las condiciones bajo las que se piensan los pueblos. Ninguna sociedad que reclama niveles más precisos de debate se orienta tan solo por realizaciones económicas, teniendo en cuenta que lo de Aerolíneas es a la vez un hecho de la economía pública y también de fuerte simbolismo. Así, como lo demuestra el laberinto argentino, se lucha especialmente por símbolos, cualquiera sea la explicación profunda que se le de a estas evidencias.
Asimismo, los condicionamientos y el cerco al que fue sometido el gobierno luego de las votaciones parlamentarias pueden justificar nuevas prudencias en el tratamiento de diversos temas pendientes, pero eso no debe ser el motivo por el cual se instituyan decisiones políticas y económicas con concesiones a los sectores nacionales e internacionales que operan el sitio precisamente al aspecto más progresista de aquellas decisiones. Entre el pago total de la deuda al Club de París, la reestatización de Aerolíneas y la ley de jubilaciones móviles se desplaza, quizás con movimientos espasmódicos, un gobierno que sabe que el terreno por el que transita está rodeado de arenas movedizas y de seductores espejismos que no llevan, necesariamente, hacia políticas populares, políticas que requieren audacias y voluntades no siempre disponibles. Pero aún resulta más arduo ese avance si no se busca construir los puentes hacia las mayorías populares postergadas y empobrecidas que son una base social de sustentación imprescindible junto con otros actores sociales.
Por otro lado, prosiguen los juicios a los personajes de los gobiernos dictatoriales y se halla firme la conciencia de que no debe cederse una noción económica que excluye terminantemente el ajustismo neoliberal. No se ha entregado la creencia de que simultáneamente debe afirmarse un ideal latinoamericanista, que aún con titubeos, también se ejerce sabiendo que hoy más que nunca la suerte de nuestro país, de sus proyectos democráticos, está fuertemente unida a lo que está aconteciendo en otras repúblicas hermanas, particularmente la Bolivia de Evo, la Venezuela de Chávez, el Paraguay de Lugo, el Ecuador de Correa y, desde una perspectiva algo más compleja, el Brasil de Lula. La provocación criminal de la derecha boliviana, el uso de la violencia contra el pueblo que apoya decididamente a su presidente y al proyecto democrático-popular que él encabeza, constituye una señal ominosa que no debe ser pasada por alto, en especial allí donde nos ofrece, en espejo, lo que hoy amenaza en nuestro propio país. Todo esto mantiene un horizonte a partir del cual sigue valiendo la pena pensar en que hay una diferencia; que hay una diferencia conceptual que sigue rechazando la paridad que muchos creen percibir entre el actual gobierno y los procesos económicos habituales de coacción y dominación. Efectivamente, no vemos tal paridad. Vemos una diferencia que es necesario pensar cómo sostener y ahondar. Lo haremos examinando más de cerca el laberinto argentino.


Crítica y conmemoración

Desde hace cierto tiempo se intenta horadar el cimiento básico de la época, que es la promoción de actos jurídicos sobre los símbolos más significativos de un pasado de horror. Esto no proviene solamente de los remanentes de las pasadas dictaduras. Se dice que el gobierno trató de un modo inadecuado la cuestión de la memoria y los derechos humanos. Algunos llegan a afirmar que el gobierno utiliza la política de derechos humanos –esto es, la política de la justicia en la memoria-, como un recurso a la impostura, pues mientras haría una política por lo menos descuidada en materia de derechos sociales y economía cabalmente distributiva, insiste en hablar sistemáticamente de las condenables violencias y atentados a la vida ocurridos en el pasado. Solo una virulencia antes desconocida en el ataque a un gobierno democrático en el ciclo de este último cuarto de siglo –aunque fuertes dosis de neutralización destituyente habían acompañado el último tramo del gobierno de Alfonsín-, permite el error al que lleva esta interpretación.
No vamos a insistir una vez más sobre la manera en que esta política de derechos humanos no es ni debe ser episódica, sino que constituye el nudo troncal de la época, su estructura última de significados. Los desavisados que la atacan con sus catilinarias revelan hasta que punto representan el último escalón refinado para que se vuelva al orden antiguo. Postulan que hay impostura en la política de la memoria asumida; postulan entonces, inevitablemente, un gesto de agravio gratuito que intenta desconectar el ciclo comenzado en el 2003 de sus más importantes bases expresivas y sus más profundas raíces de legitimación.
Es necesario dejar de heredar el país de la dictadura y hay indicios, en las políticas gubernamentales, de una efectiva búsqueda de modos más equitativos y dignos de la vida social. En el laberinto argentino también se halla, como hilo de Ariadna, la política realizadora regida por un manojo de nuevos derechos –en esencia, la articulación entre derechos humanos, derechos sociales y derechos democráticos-, cuyo acoplamiento creativo es motivo central de la crítica y la razón política.
Como todos sabemos, el gobierno ha tenido trazados convocantes y perdurables en estos terrenos, aunque a veces realizados con muchos balbuceos e ingenuidades. Y cuando decimos ingenuidad no es el modo del elogio moral que vería en el ingenuo lo contrario del astuto, sino que lo decimos al modo de la crítica: la ingenuidad es ver menos de lo que es necesario, considerar menos dimensiones que aquellas que la acción política debe tener en cuenta para no fracasar. Pasado un tiempo del rechazo parlamentario de las retenciones móviles, el gobierno sigue ceñido por el cerco de sus contrincantes avezados. Defienden sus intereses sectoriales y un tipo de articulación entre las instituciones estatales y las lógicas de mercado de clara subordinación de las primeras a las segundas. Y del lado del gobierno no se logra totalizar las dimensiones de esa confrontación, para lo que se deben examinar nuevas y originales singularidades. Un diagnóstico preciso de los modos en que funciona actualmente la economía y resignificaciones de los símbolos en juego supone no perder de vista los grandes panoramas históricos, nacionales y latinoamericanos, a la vez que se tiene la obligación de no dejar de observar los elementos menudos, precarios o marginales.
Estas relaciones entre lo general y lo particular tienen en la cultura –en el vivir social más amplio y en el vivir cotidiano- su territorio si no definitivo, sí de suma relevancia para forjar alternativas y lenguajes. Porque se trata de construir los conceptos, las teorías y las locuciones con los cuales aprehenderlas a la vez que tratar las memorias sociales en juego, recogerlas del olvido o entretejerlas novedosamente. No deja de haber en todo momento histórico un cierto laberinto. Siempre hay una guarida del Minotauro. Pero este laberinto, aquí y ahora en la Argentina, implica el peligro de paralizar las fuerzas activas de la sociedad, para lo cual se comenzó a convencerlas de que había que reconstruir las formas coactivas de la autoridad, salir de lo que llaman errático, volver al orden establecido, retomar lo que en el pasado muchos ensayistas latinoamericanos llamaron la “patria boba”, esto es, el desmonte de sentimientos colectivos en nombre de nuevas leyendas inertes, controladas por empresarios del sofocamiento político y cultural. Así, sueñan en la Argentina con un retroceso que va desde una política internacional comandada por los acreedores hasta el disciplinamiento de las escuelas en la ciudad de Buenos Aires, metáfora ideal de la aldea global autoritaria que se desea construir. ¿No actúa Macri en nombre de una indigente política del miedo con sus edictos ordenancistas, que tienen grandes apoyos, silenciosos y timoratos en una ciudad de Buenos Aires en la que casi se precisarán las fuerzas morales del Eternauta para rescatarla de su intensiva indiferencia?
Una ciudad activa, reconocida sede de experiencias populares significativas, de grandes aventuras intelectuales y artísticas, de buena parte de la historia del movimiento obrero, desde las huelgas de principio de siglo hasta –si queremos poner una fecha- los acontecimientos vinculados a la defensa del Frigorífico Lisandro de la Torre en 1959, no puede quedar en manos de pensamientos que apuestan a lo concreto –“la gente quiere soluciones”- pero son lo más abstracto concebible. Para oponerle una crítica imaginativa a estas visiones abstractas que pasan por ser lo concreto, es de lamentar la falta de una reflexión colectiva en el mundo cultural –la universidad pública habla ocasionalmente sobre estos temas- o la falta de incisivas críticas más inspiradas que desnuden esas frases sobre “lo concreto”, que como diría el gran Phillip Marlowe sobre un cartel aduanero en una frontera del país del Norte, “nunca se vio condensar tantas mentiras en tan pocas palabras”. Sólo la disuasión, el cloroformo masivo que logró impugnar la vitalidad de la cultura nacional y decretó el reinado de la indiferencia o la inmunización ante lo grave que se presenta a nuestros ojos, permitió llegar a esa fraseología vacía que sustituye la lengua política por el marketing y la lavativa de las ideas. Que ha logrado calar hondo en los imaginarios sociales allí donde cuestiona toda felicidad posible si no se la encarna en una felicidad sostenida sobre el consumo y la materialidad de la riqueza; donde parecen quedar en el ostracismo existencial quienes actúan fuera de las luces del shopping center o de la espectacularización amplificada por los lenguajes massmediáticos. Es la felicidad asociada sólo y únicamente a la figura demandante del ciudadano-consumidor, de aquel que vive con gusto el desmembramiento de lo público en nombre de lo privado, de esas intimidades protegidas de contaminaciones insoportables.
La renovación y el horizonte contemporáneo de la cultura no puede ser el de una actualidad con un único plano y un tiempo lineal, sin historicidad viva, entregándole a la televisión el control de las pedagogías educacionales, y en el otro extremo, un funcionariado que baja de las estanterías el festejo que corresponde una vez al año, sin valoración de las exigencias del lenguaje, sin preguntarse por las prácticas de lectura sociales y sin considerar que se muere la política si se muere el pensamiento creador en las artes y las ciencias. Peligra, incluso, la lectura argentina, el lector argentino, a pesar del éxito ferial de las convocatorias específicas en torno a esa práctica –la lectura- fundadora de sociedades y naciones. Se debe liberar al arte del modo en que las formas más crudas del mercado lo intentan anexar, tanto para generar nuevos fetichismos que de hecho han arriado “las banderas de la imaginación” como, en cuanto a la ciencia, asociándola a jugadas empresariales que ni siquiera se intentaron en el antepasado capítulo desarrollista de la historia de nuestro país.
No concebimos en el actual momento de la política nacional que estas cuestiones deban postergarse en el debate, porque son cuestiones del laberinto argentino. Del laberinto hay que salir con ideas estratégicas para este nuevo siglo. Parte del laberinto es una liviana consideración de las llamadas “políticas de la memoria” que finalmente la concede al conjunto de acciones permitidas por las centrales globalizadas de archivo de símbolos de los pueblos y a los nuevos enciclopedismos desmanteladores. Todos los conocimientos pueden ahora ser fijados, conservados y preservados, pero sin relaciones singulares entre ellos, sin relieves que los articulen o que ponderen sus relaciones heterogéneas pero ligadas a la historia de cómo se han producido. Los efectos de la globalización –más allá que este nombre apologético no es el adecuado y hay que crear otro-, permiten el singularismo desconectado de la historia, la construcción de una red sin cuerpos ni herencias significativas de lenguaje.
Se hace urgente entonces trazar nuevos planes culturales públicos que no resuelvan la relación entre la singularidad y los recursos de aprendizaje colectivo con proyectos reduccionistas que sustituyan prácticas históricas por amuletos que muchas veces son versiones degradadas de las necesarias innovaciones tecnológicas. Éstas nunca ocurren al margen de grandes módulos de reflexión popular, cultural, intelectual, tanto espontánea como experta. No se trata ni de burocratizar el pasado festejando a los insurgentes pretéritos como si los reencontráramos en un mercado de ideas despegado de la vida, no se trata ni de vivir en sociedades regidas por la desmemoria de los medios de comunicación más concentrados ni por el modo en que éstos reorganizan el archivo social bajo impulsos del target, las audiencias fragmentadas, el estilo history channel y el divulgacionismo que aplana el relato crítico de las sociedades. De la misma manera que reducir las políticas culturales a operaciones de mercado, al glamour heredado de desfiles de moda o convertirlas en escenificación espectacular y en sponsoreo de grandes empresas, suele ser el discurso que fascina a aquellos que desde hace mucho rebajan la cultura a su exclusiva dimensión mercantil articulada a la lógica de lo cuantitativo.
Sólo un nuevo humanismo de fundamentos críticos puede hacer pasar las culturas colectivas por el estatuto más riguroso de los conocimientos, fusionado entonces con los horizontes masivos genuinos. Están en nuestro pasado los muertos de muchas luchas que impulsaron la reconstrucción simultánea del presente y del pasado, como un único gesto inescindible de conocimiento político. Por eso, pensar la justicia respecto del pasado resulta indesligable, finalmente, de los modos en que se imagina y materializan actos de justicia respecto del presente. Los símbolos requieren un trato cuidadoso, porque su mera invocación en un contexto que no les pertenece los deja al borde de la parodia o la indiferencia, y ésta no es una zona menor del laberinto argentino.
La discusión actual respecto de los íconos nacionales muestra ese rasgo de su conflictividad necesaria. Y que esa discusión suceda, exige que no sean tratados con premura ni con consensos fáciles respecto de creencias sociales que están profundamente delineadas por las fuerzas mediáticas. Es necesario situar los símbolos en su fragilidad. Ellos no siempre afirman lo mismo y si se los arroja desligados de una materia experiencial profunda quedan a disposición de sus usos reaccionarios. Esto es: como negación o como inversión de aquello para los que se los había convocado.
No es sólo tarea de las instituciones estatales dar esa disputa, pero ellas tienen mucha responsabilidad al respecto. Deben hacerlo con tanta autonomía de los poderes culturales fosilizados –aunque se proclamen “independientes”- como con sensibilidad democrática frente a las diversas expresiones sociales. Deben hacerlo con sus redes cazadoras de mariposas de sentido, con ojos abiertos a lo que sucede, con perspicacia crítica respecto de sus límites, con azoramiento hacia lo que desconocen. Instituciones estatales de esa índole pueden librar la batalla cultural. La conmemoración del Bicentenario debe escapar del celebracionismo trivial ni debe ser fachada de acciones de fuerzas económicas que la mejor tradición democrática de nuestras revoluciones fundadoras hubiera rechazado. Debe también ser festiva, pero sin privarse de movilizar el espíritu investigativo y la potencia crítica intelectual que permita que el laberinto argentino –la histórica complejidad de las luchas sociales- protagonice un nuevo capítulo nacional sin sentimiento de embotamiento, liberando y emancipando las fuerzas de la justicia, de la economía y del arte.
Carta Abierta así lo propugna, porque su vida política es un conjunto de decisiones simultáneas que surge de las asambleas abiertas, de la integración libre, del sentimiento emancipado del sujeto público, del antagonismo creador sin cierre conceptual posible, de la proliferación sin cartilla previa de la cultura crítica universal y nacional y del estado contingente de interrogación permanente. Y especialmente de las escrituras y reescrituras, que suponen que cada escritura es a la vez otra, que permite pensarse nuevamente.
Si esto fuera así por obra de una multitud de voluntades, tendrá el efecto, la extrañeza y el valor que pudo tener la celebración de Castelli en las ruinas de Tiahuanacu el primer aniversario del 25 de Mayo de 1810.


I Mesa de debate del ciclo "Latinoamérica frente a la crisis"

sábado, 8 de noviembre de 2008

La que sigue es la crónica, redactada por la compañera Cecilia Madrazzo, de la actividad que realizáramos el Jueves 6 del corriente, en la Manzana de las Luces, que inauguró el ciclo "latinoamérica frente a la crisis"

En los próximos días subiremos al blog el audio de cada una de las exposiciones de la I Mesa de Debate del ciclo Latinoamérica frente a la crisis, realizada el jueves 6 en el histórico edificio de la Manzana de las Luces. A continuación, la lista de los participantes (¡qué lujo!) y un breve resumen de lo que allí se habló.Arévalo Méndez Romero - Embajador de la República Bolivariana de VenezuelaEdmundo Vera Manzo - Embajador de la República de Ecuador en la Rep. Oriental del UruguayAramís Fuente Hernández- Embajador de Cuba en la República Argentina Pedro Godoy - Profesor de la Universidad Arturo Prat de la República de Chile Edgardo Mocca - Politólogo Jorge Kreyness - Analista Político Coordinadora: Adriana Riss Al estar muy pronto disponible el audio, me parece más prudente invitar a escuchar directamente a los participantes que intentar sintetizar el pensamiento de cada uno. Sin embargo, creo que la Mesa funcionó como una obra coral, en la que cada valioso aporte individual iba enriqueciendo y profundizando conceptos que expositores y público sentíamos hechos carne. Se caracterizó a la crisis actual como el final del neoliberalismo, lo que representa una oportunidad muy concreta para Nuestra América que se debe aprovechar. También se cuestionó el mismo término crisis, si consideramos que cuando hizo falta aparecieron 700.000 millones de dólares de un momento para otro (más las otras sumas que ya habían sido inyectadas antes). Crisis es la que sufren los pobres, crisis es que haya niños con hambre en el mundo, no las especulaciones financieras de unos pocos.Hasta ahora, hemos vivido dándonos la espalda como pueblos, y eso es lo que el imperialismo intenta que sigamos haciendo, con su manipulación económica, política, cultural y hasta gastronómica (de la que Mc Donalds es sólo una muestra). Se pasó revista a las grandes guerras que libra la humanidad: la de la energía, la del agua, y una que a diferencia de las anteriores fue menos anunciada, pero igual llegó, la de los alimentos. Hubo acuerdo en que la estrategia más importante para América del Sur y el Caribe frente a los bloques de poder mundial es el fortalecimiento de los organismos regionales –se habló del Mercosur, de Unasur, del Banco del Sur, de iniciativas como la Operación Milagro que ha devuelto la vista a miles de bolivianos que fueron operados por médicos cubanos, de la generosidad del pueblo y el gobierno venezolanos que han respaldado muchas medidas concretas de ayuda a los otros pueblos. Se recordó que Bolivia seguía sin salida al mar, y Cuba sufriendo el bloqueo... Y una buena: que Ecuador acaba de aprobar una Constitución socialistaSe habló de integrar, también de unir, para comprender que inclusive estos términos son limitados, se nos quedan cortos, porque parecen aludir al ensamblaje de dos piezas separadas; y se propuso el hermoso término de hermanar. Esto requiere de cada uno de nosotros una nueva actitud. No creernos dueños de la verdad, ni como individuos ni como colectivos; superar el pensamiento unicista, y valorar la complementariedad en el análisis de los problemas. Cuidarnos al caracterizar a otros gobiernos, tratar de entender que cada uno tiene sus modos y sus tiempos.En fin, fue un encuentro que dio material muy rico para el análisis y reflejó las grandes líneas por las que discurre el pensamiento emancipatorio en Nuestra América.

Latinoamérica frente a la crisis

miércoles, 5 de noviembre de 2008

La Comisión Internacional de Carta Abierta
Invita a la I Mesa de Debate del ciclo

Latinoamérica frente a la Crisis

Jueves 6 de noviembre, a las 19 horas, en la
Sala de Representantes de
La Manzana de las Luces,
Perú 272- Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Los países que participan de los procesos de integración regional en Nuestra América están menos expuestos a la crisis, porque incrementaron el comercio y los intercambios entre si, porque diversificaron sus relaciones internacionales. La integración latinoamericana, no sólo como un proceso de vinculación económica, sino como reencuentro con nuestras raíces que nos permita surgir como Ser, haciendo emerger nuestra aniquilada identidad, desde una diversidad de culturas, lenguas y etnias que confluyen en la construcción del hombre Latinoamericano. Estamos frente a un desafío que nos convoca a pensar, crear, actuar. Una integración solidaria y humana, es una integración de los pueblos que vuelven a juntarse para superar los errores cometidos y las divisiones impuestas para ser oprimidos
Para reflexionar sobre este momento histórico, nos acompañarán:


Carmen Eleonora Ortez Williams
Embajadora de la República de Honduras en la República Argentina

Arévalo Méndez Romero
Embajador de la República Bolivariana de Venezuela en la República Argentina

Edmundo Vera Manzo
Embajador de la República de Ecuador en la República. Oriental del Uruguay


Jorge Mayo Fernández
Ministro Consejero de la Embajada de Cuba en la República Argentina

Pedro Godoy P.
Universidad Arturo Prat. República de Chile

Edgardo Mocca
Politólogo

Jorge Kreyness
Analista Político

Coordinadora: Adriana Riss

Organiza: Espacio Carta Abierta

cita concentración

Compañerxs, informamos que mañana Jueves 6/11, a las 15:00 hs, en Belgrano y Entre Ríos, es el punto de concentración para marchar al Congreso junto a todas las organizaciones convocadas en defensa del proyecto oficial sobre las AFJP.
Lxs esperamos a todxs.

Saludos,
Equipo de Prensa

Sobre el fallecimiento de Hugo del Campo

sábado, 1 de noviembre de 2008

Enlace para ver el blog de Reunión de Argentinos en París donde se anuncia la ceremonia de cremación de los restos de Hugo del Campo, que tendrá lugar el 6 de noviembre, así como la lista de personas invitadas.

http://rearparis.blogspot.com/